
Hace mucho se quitó el traje de saco y corbata y cambió el cabello corto por unas largas extensiones que la hacen ver mucho más atractiva ante la pupila masculina.
Ahora, Chenoa, convertida en una “Absurda cenicienta”, tal como dice el nombre de su último disco, regresa a Venezuela para presentar su más reciente trabajo el 24 de octubre en el Aula Magna de la UCV.
PANORAMA la contactó vía telefónica para conversar de su próxima visita a Caracas. Ella echando a la borda los comentarios sobre su supuesto mal humor, acepta hablar sin restricciones. Incluso, no se molesta por una que otra pregunta en la que se nombra a su ex, David Bisbal.
En España son las 6:45 de la tarde y en Maracaibo las 10:45 de la mañana. Allá hace un frío otoñal, mientras que aquí, el calor derrite la paciencia de los zulianos. Al momento de responder la entrevista, la cantante se transporta junto con Ághata, su mánager a un compromiso de trabajo en pleno centro de Madrid.
—Venezuela no podía quedarse fuera de su gira de conciertos... ¿cuánto apego siente por este país?
—Imagínate... Venezuela fue uno de los primeros países que recibió mi música y me apoyó desde que salí de “Operación triunfo”... Yo diría que tu país es uno de los pilares básicos de mi carrera y sobre todo pues, es un talismán de buena suerte. Siempre digo que es una tierra muy especial para mí que, vale destacar, quiero mucho.
—¿Le crea expectativas la presentación del 24 de octubre?
—Más que expectativas, me crea mucha ilusión. Yo me planteo todo con mucha naturalidad, creo que a veces exageramos mucho los nervios y nos creamos más expectativas de la cuenta. Eso provoca que a veces no veas ni disfrutes del todo la experiencia, entonces intento controlarme un poquito para no pasarme de nerviosa.
—¿Ha trabajado lo suficiente como para que la gente la reconozca como Chenoa la cantante y no la participante de un reality show exitoso o la ex de David Bisbal?
—¿Eso me lo preguntas o me lo estás afirmando (risas)?
—Se lo pregunto...
—Bueno, efectivamente he trabajado mucho para destacar por mis propios medios y no quedar fichada como la ex de no sé quien o la participante de equis concurso. Creo que la manera en que catalogue la gente a diferentes artistas, incluyéndome yo, es una percepción que no me esfuerzo mucho en cambiar. La gente que te juzga y te pone un cliché nunca ve más allá de lo que uno es. El que compre mi disco o vaya a mis conciertos es porque le gusta mi música y no el sitio de dónde vengo o el novio que tuve.
—A diferencia de otros compatriotas, a usted no le ha hecho falta radicarse en México para triunfar en América, ¿cuestión de suerte o mérito?
—Es cuestión de ambas cosas. Diría que es un 50 % de trabajo y otro 50 de mérito. Como te dije anteriormente, he trabajado bastante y cada día me esfuerzo por dar lo mejor de mí como artista y como persona. La música es muy rara y a veces muy cruel, entonces bueno... mientras tengas eso claro eh... no tiras la toalla. Yo jamás la he tirado y creo que me ha ido estupendamente bien y hasta el día de hoy todo el reconocimiento que he logrado ha sido gracias a la gente que cree en mí.
—En sus propuestas muestra un estilo bastante desenfadado y rebelde, ¿detrás de esa imagen no estará encerrada una “Cenicienta absurda?
—(Risas). Puede ser... tiene toda la pinta, lo bueno de ésto es hacer música y jugar a disfrazarme. A mí me encanta, por ejemplo, jugar con diferentes personajes y creo que es un punto de locura que el artista debe tener. En este caso me pongo una coronita un poco torcida como diciendo que es absurda, pero a la vez es divertido ponérsela. Yo creo que al final a todas las mujeres nos gusta vestirnos de princesa, a los 40, 50 o 60 años. Yo me siento una.
—¿Y a esa princesa ya le llegó su príncipe?
—¿Qué si me llegó? ¡Hombre! Yo he tenido muchos gracias a Dios, no sé si son azul azul, porque algunos me han salido un poco desteñidos (risas). Pero bueno... me vale. Lo triste es no haber estado enamorada nunca, yo gracias a Dios he tenido muchos novios con los que he vivido diferentes momentos importantes en mi vida.
—Hablando de novios, casualmente usted y David Bisbal ganaron recientemente el Premio Orgullosamente Latino, ¿la carrera de ambos ha ido por el camino que debe ir?
—Ha ido por donde el destino nos ha llevado a cada uno. Los dos nos esforzamos por sobresalir en la música, que al final de cuenta es una cuerda floja por donde tienes que ir poquito a poco y que si alguna vez no te va bien igual tienes que seguir.
—¿En esa cuerda floja, usted no ha perdido el equilibrio?
—Pues... imagínate que estuve 10 años caída, cantando en la calle, pagándome mis estudios y el alquiler. Así que... lo más importante en la vida es levantarse y retomar tu camino pensando en que te va a ir mejor.
—En Absurda cenicienta, su último disco, debutó como compositora, ¿le hizo falta vivir varias historias de amor y desamor para escribir los temas del material?
—Nooo... Más bien me hizo falta escuchar mucho a la gente cuando habla de sus desamores que son bastantes. Tengo muchos amigos, algunos más desgraciados que otros, pero bueno, que han salido bien reforzados de sus relaciones y con un buen café, pues te cuentan todo, y a mí me encanta escuchar, para luego, con el permiso de ellos escribir un buen tema.
—Se le ve muy involucrada en eventos y conciertos benéficos, ¿es su recompensa para el público que la sigue, que compra su disco, o que va a sus presentaciones?
—¡Hombre! sí. Como artistas y como personas debemos esforzarnos por dar un poquito a los demás. Cada vez que puedo tenderle la mano a alguien que lo necesite, lo hago y no para limpiar mi conciencia, porque sucia no la tengo.